
Podríamos detener el tiempo, nadie lo ha hecho aún. ¿Buena idea, verdad? Sacaríamos buen provecho de eso. Pasar tardes interminables conversando de lo que se nos venga a la mente, descubrir lo que la mirada nos dice, sabemos que ella habla por si sola, lamentablemente nos delata. ¿Alguna vez has escuchado el ruido del silencio?, ¿Alguna vez sentiste como si nada más existiera?, ¿Algo así como si el tiempo se detuviera? No busques una explicación, de ese modo todo pierde su sabor. Corramos de la mano por el pasto crecido, y cuando nos cansemos miremos el cielo buscando estrellas o figuras nubosas. Háblame, aunque tu silencio me agrada, quiero escucharte decir lo que veo en tus ojos. ¿Nunca has pensado que nos unimos demasiado?, ¿Qué solo debíamos caernos bien? No quiero quererte demasiado, pero pedir eso es como si le pidieras a John Lennon que asesine a Yoko Ono ...
Somos como dos niños que creen jugar al amor, pero aveces los juegos se vuelven realidad, y extrañamente esto me empieza a gustar.

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