"Diste en el blanco. La flecha no podía haber sido lanzada en una dirección más perfecta. Me heriste, y mucho. Ahora trato de sacar la flecha de mi cuerpo, de mi mente, de mi corazón, pero no es tan fácil como pensaba. No me busques, no me sigas matando, por favor, no .. "
Rodrigo tenía esas palabras en sus manos, sujetas por un pedazo de servilleta. Clara siempre fue su amor verdadero, desde que un día la vio pasar caminando por una avenida abarrotada de gente. Ella transitaba a un paso lento pero firme, tranquila pero decidida. Nunca supo bien qué lo enamoró tan rápidamente. ¿Sería su despreocupada forma de ver el mundo, o su madura forma de resolver los problemas?
"No se por qué me sigues buscando, si sabes que vernos solo nos hace daño, no entiendo para qué te esmeras en buscarme por las calles, si sabes que yo me escondo entre la gente. No me sigas haciendo daño, ya no es divertido que nuestras aventuras sigan terminando en confusas situaciones, ya no me agradan esas madrugadas llenas de humo, alcohol, gritos, pasión y odio ... "
Fue un día de invierno cuando Rodrigo abordó a Clara en un parque. Ella lo miró algo desconfiada, pero luego de ver en sus ojos buenas intenciones se relajó. Hablaron toda la tarde, y luego él la fue a dejar a su casa. Intercambiaron teléfonos y comenzaron una tímida relación. Nunca fueron amigos, para qué engañarnos. Siempre supieron que no se conocieron para jugar a la amistad, si no que para entablar una relación de pareja.
"Te Amo, te amo, te amo"
Como le resonaban esas palabras a Rodrigo en su cabeza, como quería sentir a Clara cerca, ¡como pudo llegar a amarla tanto! Si hubiera sabido que todo terminaría habría puesto más cuidado, pero se encegueció, creyó que sería eterno .. ¿puede ser para siempre? ¡Como pensó eso! Clara ama su soledad, y si bien es cierto Rodrigo logró unirse a su libertad y pudieron volar juntos por años, Clara quizo cambiar su rumbo, volar con alas propias, dejarlo ..
"Siempre estaremos juntos Clara, te voy a amar por siempre"
Maldición. Te voy a amar por siempre Clara. ¿Qué saco con romper tus fotos, si tu recuerdo esta dentro de mi? ¿Cómo me limpio, como te saco de aca? ¿Crees que quiero seguir amándote? ¿Crees que me divierto haciéndote daño? Clara, yo te amo. Clara, Clara, Clara ...
Rodrigo se quedaba dormido todas las noches pensando en ella, tratando de acostumbrarse a dormir sin ella, tratando de asimilar que ya no puede acariciarla. Desde que ella lo dejó, Rodrigo no paró de buscarla, y la mayoría de las veces la encontraba. Ella cambiaba su semblante apenas lo reconocía, y trataba de huir. Siempre era en vano, porque siempre la atrapaba. Ella le gritaba, él la besaba. Ella se escabullía, él la paralizaba. Ella lloraba, imploraba que la dejara, pero él estaba ciego, el no podía dejarla, su amor se volvió enfermizo.
"Estas loco Rodrigo, no te entiendo .. Sabes que ya no me importas, entonces por qué mierda me sigues buscando"
Clara escribía esas líneas en un pedazo de servilleta, no encontró nada mejor. Rodrigo dormía, un milagro. Ella estaba en el departamento de Rodrigo porque él la obligó. A estas alturas la obligaba a todo, ya no pensaba con el corazón. Ya no pensaba. Terminó de escribir, y fue a la habitación donde dormía Rodrigo. Lo miró por última vez y se fue semi corriendo. Logró escapar. Pensó que no podría. Llevaba más de cinco días prisionera, pero ya había cerrado el capítulo. Por fin podría descansar en paz.
"Cada vez enloqueces más. Me preocupas. Espero que todo el amor que sigues sintiendo por mí termine acá. Hazlo por mí"
Hazlo por mí.
Sí mi amor, lo haré por tí.
Rodrigo terminó de leer la carta. Estaba decidido. Las súplicas de Clara llegaron a la puerta de su corazón por primera vez, y golpearon tan fuerte que ingresaron con facilidad. Eran las siete de la mañana, comenzaba a aclarar .. ja! Esa palabra siempre le recordó a ella, por razones obvias. Era el momento. No fue difícil tomar el regalo que le dejó Clara en la mesa, junto a la improvisada carta, y hacer uso de ella. No fue difícil, al fin y al cabo lo hacía por ella. Por su amor hacia ella. ¿Ves que te amo?, ¿Te das cuenta de lo que estoy haciendo por tí?
...
Clara no sabía si volver al departamento. Entró timorata, lentamente, pero decidida. Se sorprendió al encontrar pétalos de rosa por el pasillo. No quería seguirlos, no sabía qué encontraría. Decidió ser valiente, decidió enfrentar a Rodrigo. Ella también lo había amado, pero no era su culpa dejar de sentir tal sentimiento. Caminó muy despacio, con todos sus sentidos alerta. De ves en cuando miraba hacia atrás. Los pétalos dejaron de indicarle el camino cuando llegó a la puerta de la pieza de Rodrigo. Abrió la puerta. Lo vio al instante.
El nudo en la garganta que tenia Clara y las lágrimas que inundaron sus ojos impidieron que encontrara al instante un pedazo de servilleta. Vio a Rodrigo, inerte en la cama. Vio una foto, su foto favorita. Era de una noche especialmente fría donde ellos aparecían sonriendo, muy abrigados, pero felices. Clara lloró. Al dejar la foto de lado, miró a Rodrigo, y lamentó que todo culminara de este modo. En ese momento vio la servilleta. La tomó nerviosa .. triste ..
"Te amo Clara. Y gracias por tu regalo, espero que seas feliz. Gracias por abrirme los ojos, ahora entiendo que no te puedo atar a mi, pero tienes razón, tu regalo será muy útil, no puedo vivir sin tí. Así que no esperaré más. Lo haré ahora, antes que la locura se apodere de mi nuevamente. Te Amo Clara, Te Amo.. "
Clara rompió a llorar, deshecha ¿Cómo pudo dejarle la pistola ahí? Indirectamente, Clara asesinó a Rodrigo.
".. Te amo Clara"